miércoles, abril 30, 2008

No va a haber ternura, eso se sabe. No habrá una mano de hombre que ayude a sostener el peso de otra vida. Y, sin embargo, todo estará bien y le dirán madre. En la cama del hospital su nombre será Madre… Madre, estás bien? Madre… precisás algo?… no, Madre, así no se muda al bebé… no, Madre, así no se amamanta… nadie viene a verte, Madre? No, no viene nadie y tal vez por eso está hoy acuclillada contra el murallón, ahí donde termina la escalera y comienza la roca como un camino a ningún lado. Oculta por el parapeto y desnuda de la cintura para abajo improvisa, con prepotencia de indigente, un baño. Permanece así un ratito, como si estuviera sola, con el jogging gris arremangado a la altura de los tobillos. Como si no fuera posible que alguien bajara la escalera. O quisiera bajarla y se frenara por su sola presencia. O acaso verla provocara en el otro una puteada, bien dada. Y entonces no sería madre, sería, tal vez, rea de mierda. Ha de oír, seguramente, las voces de los que están sentados en el muro sobre su cabeza y hablan y la ignoran, porque la propia estructura del muro les impide verla (tan lejos y tan cerca). Ha de oír seguro (o casi) el sonido del mar en el celeste tremendo y limpio de este otoño a medias, ha de sentir al aire un poco frío acariciar sus nalgas, acariciar su vientre enorme de nueve meses. Ha de ver, sin dudas, al tipo que frente ella toma el sol en las rocas y la mira fugaz un par de veces sin poder creer lo que ve cuando la mira, quién sabe?... podría estar pariendo... podría, pero no, está haciendo otra cosa. Al fin el tipo le da la espalda completamente y mientras tanto ella permanece así, acuclillada, hasta que termina lo que fuera y se levanta. Hay un contraste intenso entre su piel desnuda (hay que darse cuenta, armar un poco la figura) y el buzo, la campera. Se ve, desde lo lejos, la forma imponente de la panza y la redondez de las nalgas. Se limpia con algo blanco, un papel seguramente, que luego tira contra el parapeto, se agacha y se viste despacito con el jogging gris que apenas le cubre un poco la barriga y cansina sube la escalera, cruza la rambla, sigue por la plaza españa y se pierde el caminar oscilante y desparejo de su maternidad en ciernes. Qué calle tomará ya no interesa.

5 comentarios:

el-warren dijo...

muy bien!

Irina, dijo...

Warren, llego de ver el pre-estreno de iron man... no me impaciente explíqueme, por favor, qué quiere decir su comentario.

el-warren dijo...

muy bien la descripción dela escena, el viento, la salida de escena
Excellent!

Irina, dijo...

el viento, warren,... el viento es un gran maestro que cura muchas cosas.

gracias.

tincho dijo...

parece pintado, imagen clara... muy clara, me gustó mucho, se siente espacio y tiempo, olores y texturas.