sábado, octubre 31, 2009
besos au chocolat
domingo, septiembre 13, 2009
en la trama
viernes, marzo 27, 2009
entre paréntesis
sábado, enero 31, 2009
Las condiciones del buen sapito
domingo, enero 11, 2009
una fisura
jueves, diciembre 18, 2008
perder la luz
viernes, junio 06, 2008
transeúntes
Le da miedo, porque ve crecer en el aire el hollín, el esmog, el estrés de los autos o cómo se llame eso. Eso que dejan en el aire y lo vuelve irrespirable. Y por qué le da miedo; no lo sabe, pero tiene un sentimiento súbito de alarma cuando busca el atardecer, allá, donde termina 18, y sólo ve eso subiendo por el aire y más allá la luz del sol tardío, su miel derramada para nadie, su rojo mezclado con los grises, los negros, las volutas. El aire en uniforme de la Esso, manchado de gasoil, de nafta, de partículas mecánicas. La tela llena de emulsiones, las manos… El aire. Si algo tiene sentido es salir a caminar y sentirlo, suave, intenso, frío, amante, tímido, brutal. ¿A dónde va a ir cuando ni siquiera lo tenga a él? Y por eso siente miedo, porque en su vida hay un cerco cada vez más estrecho y, a veces, está desesperada. El sol le da de lleno y la enceguece. Demasiada luz en los ojos y ella sin los lentes y sin poder hacerse a un lado. Sólo puede seguir el paso, derechita por su senda, en un inevitable cincha poroto. Y, cuando el enceguecimiento cesa, ve el cuerpo que camina delante de ella o la huella que ha seguido: un pie pequeño, una mujer de negro. En la avenida irrespirable esa mujer es un detalle, pero el aire la rodea como un manto. También a ella.