sábado, enero 31, 2009
Las condiciones del buen sapito
Las condiciones del buen sapito son cinco. La primera es la excelencia de la piedra. La segunda, que el aire tenga determinada cualidad. La tercera, que la piedra vuele paralela al agua. La cuarta, que la superficie del agua cobre determinada dureza. La quinta, que al final la piedra se hunda suavemente.
domingo, enero 11, 2009
una fisura
Angustia verlo, porque es un pedazo de maravilla vencida. Entre tanto detalle cotidiano, parece otro detalle más. Pero no, visto de cerca es algo venido de otro mundo: un murciélago. Tiene la boca llena de sangre, las alas plegadas y el terciopelo del cuerpo resumido. A pesar de su nitidez, nadie parece verlo. Tal vez eso sea lo peor, la inadvertencia. La amenaza del golpe, el pisotón, las patadas que lo vayan desplazando de aquí para allá, como un pinball entre demencial y aburrido jugado por un ciego. No es más que un murciélago - está dicho-, pero tiene un aire de grito, arrastra algo nocturno y cavernario. Al morir tal vez hurgaba el cielo y lo acogió la noche. Después fue el abismo en la vereda. Allí permanece, expósito y ajeno, bajo el cielo celeste del último diciembre. Angustia tanto verlo que resulta ser una pedrada de silencio.
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